— Playa

Un día de playa perfecto en Aguadulce

Hay días de playa de toalla, bocadillo y sombrilla que se vuela con el viento. Y luego está el día de playa que no quieres que termine: hamaca a pie de arena, comer sin moverte del mar, una copa a media tarde y el sol cayendo sobre el agua mientras sube la música. Ese es el plan que buscamos cuando pensamos en un día de playa en Aguadulce, y aquí te lo contamos hora a hora para que lo aproveches entero.

La ventaja de fondo es el sitio. Aguadulce está en la costa de poniente de Almería, mira al oeste y disfruta de una de las mayores cantidades de horas de sol al año de Europa. Traducido: temporada de playa larga, tardes despejadas casi garantizadas y un mar tranquilo. Solo hace falta organizarse un poco para no perderse nada.

Por la mañana: hamaca a pie de arena

Llega temprano, cuando la playa aún está tranquila y el sol no aprieta. Es el mejor momento para coger sitio, darte el primer baño con el agua en calma y dejar que el día empiece despacio. Aquí está la primera gran diferencia frente al día de toalla: coges tu hamaca o cama balinesa a pie de arena y te olvidas de montar nada, de cargar con la nevera o de pelearte con la sombrilla. Ese es el lujo real de empezar el día en un beach club: llegar con lo puesto y que el sitio ya esté pensado para que estés cómodo.

Aprovecha la mañana para lo que de verdad apetece: bañarte, leer, no hacer nada. Te contamos las opciones de tumbona en hamacas y camas balinesas en Aguadulce.

Mediodía: comer sin moverte del mar

Cuando aprieta el hambre llega, para nosotros, lo mejor del plan: comer con el mar delante sin tener que recoger, vestirte y buscar sitio en otro lado. Un arroz cocinado al momento, un tartar, un pescado fresco de la lonja, algo para compartir en el centro de la mesa… Cocina de verdad a un gesto de tu hamaca, con la sombra puesta y sin renunciar a nada.

Es la parte del día que convierte un rato de playa en un plan completo. Comer bien, sin prisa y con vistas cambia por completo la sobremesa: nadie tiene ganas de irse a ningún sitio.

Por la tarde: cócteles y descanso

Después de comer, el ritmo baja solo. Es la hora del cóctel a media tarde, de la sombra, de la charla larga y de la siesta de hamaca si el cuerpo la pide. La tarde en la playa no hay que llenarla de planes: hay que dejarla pasar. Un baño más para bajar la comida, una copa bien fría, música de fondo sin estridencias y el reloj que deja de importar.

Este es el tramo que la gente subestima y que, bien llevado, es de los mejores del día: no pasa nada, y esa es justo la idea.

Qué llevar (y qué no)

La ventaja de un día de playa en un beach club es precisamente que no necesitas cargar con la mudanza. Olvídate de la nevera, la sombrilla que se vuela y la silla plegable. Con lo básico vas sobrado:

  • Bañador, toalla y muda de recambio. Poco más para el baño.
  • Crema solar y gafas de sol. El sol de Almería es generoso, así que protégete aunque tengas sombra.
  • Algo de abrigo ligero para la tarde. Cuando cae el sol y llega el tardeo, junto al mar refresca un punto.
  • Ganas de no tener prisa. Es el único requisito de verdad.

Lo demás —tumbona, sombra, comida, bebida y música— ya está puesto. Ese es el sentido de venir.

Un plan que se adapta a con quién vengas

Lo bueno de este tipo de día es que sirve para casi cualquier plan. En pareja, es una escapada redonda: baño tranquilo, comida sin prisa y atardecer con copa, sin tener que moverse de sitio. En grupo o con amigos, funciona como plan de día entero que termina en tardeo, con la música subiendo según cae la tarde. Y en familia, la mañana de baño y la comida a la sombra dan mucho juego, con la playa a un paso para los más pequeños. No hay que elegir un único perfil: el día se estira o se acorta según el cuerpo y la compañía.

El atardecer y el tardeo

Y llega el momento estrella. Aguadulce mira al oeste, así que el sol se pone sobre el mar —no detrás de un edificio—, que es lo que convierte una puesta de sol en un espectáculo. Quédate a verlo: el instante en que el sol toca el agua es bonito, pero lo mejor viene después, con la «hora dorada» y ese degradado de luz sobre la costa. Te decimos los mejores rincones para verlo en dónde ver el atardecer en Aguadulce.

Y entonces el día de playa cambia de marcha por última vez: la música sube de ritmo, la copa vuelve a la mano y aquello se convierte en tardeo. Del baño de la mañana al sunset de la tarde sin haberte movido más que de la hamaca a la mesa. Ese es el cierre perfecto —y la razón por la que un día de playa aquí no se acaba a las seis.

Por qué Aguadulce para este plan

No todas las playas se prestan a un día completo como este. Aguadulce lo pone fácil por tres motivos: mira al oeste, así que el atardecer sobre el mar es el broche natural del día; está a un paso del paseo marítimo y del puerto deportivo, con aparcamiento cerca, así que llegar y aparcar no es un drama; y tiene una temporada de playa larga gracias al sol de la provincia. Es una costa cómoda, familiar y bien comunicada, ideal para pasar el día sin sobresaltos y sin tener que conducir lejos para cada cosa.

Cómo reservar tu día completo

Para que el plan salga redondo, lo ideal es asegurar hamaca y mesa con antelación, sobre todo en fin de semana y en verano, que es cuando más vuela todo. Estamos en el Puerto Deportivo de Aguadulce (Roquetas de Mar, Almería), a un paso del paseo marítimo y con aparcamiento cerca, abiertos de martes a domingo de 10:00 a 02:00.

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